Los nuevos:*
abrazo intergeneracional

José Miguel Tomasena**

Recepción: 5 de junio de 2026

* Pedro Mairal, Los nuevos, Emecé, Buenos Aires, 2025.

** Escritor, periodista y profesor universitario. Es autor de las siguientes novelas: El rastro de los cuerpos, Grijalbo, México, 2019; ¿Quién se acuerda del polvo de la casa de Hemingway?, Paraíso Perdido, México, 2018, y La caída de Cobra, Tusquets, México, 2016. www.jmtomasena.com

Cuando terminan la prepa, Thiago, Pilar y Bruno pasan un verano idílico en La Lobería, una playa solitaria en el sur de Argentina, que termina de consolidar una complicidad en la que se mezclan las muchas caras del amor, el sexo y la amistad. Un año después Argentina ganará su segunda Copa del Mundo de fútbol masculino, y estos tres amigos se verán obligados a navegar por separado la incertidumbre de su paso a la vida adulta: Thiago, internado en un psiquiátrico, recibe el encargo por parte de una psicóloga de escribir en un cuaderno lo que le ocurrió en el último verano que pasó en La Lobería con su padre, su madrastra y su hermanito pequeño; Bruno se muere de frío y soledad en una helada Wisconsin, a donde fue enviado por sus padres a estudiar una carrera que odia y donde descubre entre migrantes latinoamericanos qué es lo que en realidad quiere hacer; y Pili vive con su abuela e intenta filmar un documental sobre las rutinas laborales de Rosa, la sirvienta de su abuela, lo que la confronta con las diferencias de clase de la sociedad argentina.

Los nuevos pertenece a esa vieja tradición de la novela de crecimiento (Bildungsroman o coming-of-age) estructurada alrededor del paso de la juventud a la adultez, como el Retrato de un artista adolescente, de James Joyce, El guardián entre el centeno, de J. D. Salinger, Por favor, rebobinar, de Alberto Fuguet, o Las batallas en el desierto, de José Emilio Pacheco, por nombrar sólo algunas. Lo distintivo de esta novela es que captura lo que significa hacerse adulto hoy. En este sentido, se siente próxima, contemporánea, retrato agudo de un mundo en el que existen Messi, Instagram, Tame Impala, padres divorciados y vueltos a casar, WhatsApp, reguetón.

El paso del tiempo es uno de los temas recurrentes de la obra de Mairal. Basta leer el cuento Hoy temprano, disponible en su sitio web1 y recopilado en la colección Breves amores eternos,2 para conmoverse con su capacidad para sintetizar aquello que Gardel cantaba: “Sentir… que es un soplo la vida / que veinte años no es nada”. Este interés en el paso del tiempo también se puede constatar en su novela Salvatierra,3 en la que un pintor mudo está obsesionado con pintar la totalidad de la vida de una comarca en enormes rollos de tela que almacena en una bodega. También en La uruguaya,4 en la que un escritor cuarentón experimenta el vértigo del tiempo a través del deslumbramiento extramatrimonial con una chica mucho más joven.

En Los nuevos el paso del tiempo se convierte en abismo intergeneracional. Porque, aunque la historia esté protagonizada por tres jóvenes, también puede leerse como una novela sobre la imposibilidad de los padres para acompañar y conectar con sus hijos cuando éstos crecen. Thiago, Pili y Bruno están tan desamparados que la única manera de vivir este tránsito será construyendo una nueva sociedad entre ellos.

Formalmente, se trata de una novela aparentemente sencilla: la prosa es transparente, divertida. Hay mucho humor, mucho sexo, mucha música. Se lee con interés y con una sonrisa, incluso en los momentos más trágicos. Mairal es un maestro en la gestión de la tensión narrativa a través de la anticipación. Como Alfred Hitchcock, quien postulaba que para crear suspense basta avisar al espectador que hay una bomba oculta debajo de la mesa mientras dos personajes conversan sobre cualquier banalidad… Pero conforme avanza la lectura, la misma construcción enunciativa añade capas de profundidad a la novela: ¿Quién está contando esta historia realmente? ¿Quién está detrás de las voces de Thiago y del narrador en tercera persona que relata los periplos de Bruno en Wisconsin?

En la escena que justifica el título de este libro, un hombre desconocido auxilia a Pili y a Thiago cuando están en una situación de extrema vulnerabilidad frente a la policía. Son nuevos, dice al interceder por ellos.

Esa mirada compasiva y comprensiva permea toda la novela. Mairal ha usado el bagaje de su propia experiencia vital —el deseo y la camaradería y la libertad y la soledad y la pérdida y el desengaño—, pero no para reconstruir la memoria de su propia generación en los años ochenta, sino para dar un abrazo a los nuevos. Y esto produce una novela que emana ternura y comprensión y espanto. Ya pasamos por ahí, parece decir. Pero ahora todo es más complicado… Ojalá tuviéramos recetas para ahorrarles algún golpe. Puede que se sienta feo, como el primer chapuzón en una alberca fría. Pero después no se está tan mal.

  1. 1. https://pedromairal.blogspot.com/2007/03/hoy-temprano.html

  2. 2. Pedro Mairal, Breves amores eternos, Destino, Barcelona, 2019.

  3. 3. Pedro Mairal, Salvatierra, Libros del asteroide, Barcelona, 2008.

  4. 4. Pedro Mairal, La uruguaya, Destino, Barcelona, 2016.


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