Poemario: Sin título

Lorena Van Meeter

1.

Por qué de entre mil labios en los tuyos me escondo, entre nombres impropios, comas, haches mudas que dicen más de lo que nos gustaría, por qué de tus comisuras me asomo, me escapo, me cuelo.

Entre “o”s vivo, después de un “no” pensado y un “sí” omitido; pero el lenguaje no basta, no me llena, no te entiende, no hay palabras hechas para nombrarte, al menos no las adecuadas, porque esto es nuevo pero viejo, existe antes que tú y que yo, existirá incluso después de todas las letras, de todas las imágenes y se acompañará de todas las melodías.

2.

En esta casa hay almohadas empolvadas, pestañas que caen queriendo ser deseos, llaves de agua que bailan ante las puertas de chapas aferradas. En esta casa hay juegos, risas y gritos, hay aroma a viejo y terror a la amenaza de lo nuevo, del abandono.

3.

Resisto, persisto y existo en el recuerdo, donde todo era calmado, bello y difuminado. Recuerdo cuando estaba, cuando pensaba estar; la verdad es que no recuerdo, todo ha sido contado y pasado, todo se vuelve falso pero verdadero, todo es incierto hasta que ya no lo es, todo está hasta que se acaba, hasta que se acaba, hasta que se acaba.

Y yo no estuve, pero ahora estaré en mi recuerdo, en el pensar que resisto a través de mí y en contra mía, pensar que persisto en el recuerdo ajeno, cuando no permito que los demás me piensen, no permito que los demás me sientan, no permito, porque permitir me ha dolido, porque en el permitir he amado, porque en el permitir he llorado, porque permitir me cuesta, me cuesta mucho, me pesa el alma, me cuesta la expectativa, me cuesta la idea, me cuesta la certeza, de que ya no va a ser como lo pensé, me cuesta el riesgo, pero me encanta pensar en la posibilidad, en la posibilidad de que tal vez, sólo tal vez, tengo la posibilidad de ser, de ser sin pensar lo que los demás querrán, de ser sin creer que los demás saben que yo soy, es sólo la posibilidad lo que me basta, la posibilidad de ser recordada, sin pensar mucho en que lo seré o que ya lo soy, la posibilidad de que un día un gesto detonará, un suspiro genuino y ajeno, con el que me recordarán pero no me nombrarán, por eso creo que existo y resisto a veces en el recuerdo, más en el ajeno que en el propio.